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Vivero Gastronómico, un oasis en la ciudad

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Dirección: Patriotas 4329.
Horarios:
De miércoles a domingo de 19 a 00 horas.
Reservas:
Teléfono: -
Correo: @elvivero.uy / [email protected]
Detalles: El precio promedio para dos personas va 1.000 a 1.500 pesos. Las tapas cuestan entre 320 y 420 pesos. Los tragos van desde los 210 a los 330 pesos y las cervezas (Malafama, Brava y Volcánica) de 170 a 210 pesos. Las reservas para asistir al lugar pueden hacerse a través de la cuenta de Instagram @elvivero.uy.

 

Luego de varios años de idear y pensar el proyecto soñado, Facundo Dellacasa dio comienzo a Vivero Gastronómico, un espacio que fusiona un vivero y un bar de tapas y coctelería de autor, en una esquina del barrio Prado. 

El primero en sumarse a su equipo de trabajo fue su amigo Juan Francisco Astesiano y sus conocimientos en fotografía, comunicación y redes sociales. A él le siguió Juan Pablo Romero y su gran capacidad de organización, y luego lo hizo Gonzalo Martínez, con sus estudios en gerencia y administración pero, fundamentalmente, con su pasión por la gastronomía. 

Un poco de historia


El vivero funcionó durante 15 años, hasta que dejó de operar y quedó a la venta. En ese momento, fue Facundo quien decidió darle una segunda oportunidad, rescatarlo, y revivir la tradición de ese clásico rincón del Prado. Para ello dejó volar su creatividad y comenzó a diseñar el interior del vivero con materiales y objetos reciclados que ya tenía, y otros nuevos que se fueron incorporando. Entre los más destacados aparecieron unos vitrales de Minas (departamento de Lavalleja), baldosas monolíticas de época, sillas de diseño, y obras de artistas como Diego Haretche o Pablo Pi.

Sin embargo, y sin lugar a dudas, la mayor insignia de Vivero Gastronómico sigue siendo el Fordson Thames de 1951, que hoy alberga la cocina del lugar. De allí salen todo tipo de exquisiteces. Entre las más pedidas aparecen los ñoquis de masa de coliflor, con una reducción de salsa de tomate, curry, cebolla caramelizada, hojas de mizuna, y almendras con un pan tostado; las clásicas coxinhas de pollo (croqueta típica brasilera); o la Focaccia veggie rellena de coliflor, pickles, mix de verdes, alioli, mostaza de Dijon, tomates confitados y más. 

Entre tapas y tragos de autor


A este viaje de sabores se suman platos como las mini burguers y chips para dos, la tortilla de papa acompañada con pan de campo, y opciones dulces como el alfajor de salchichón de chocolate o el café elaborado en prensa francesa.  

Para beber se ofrece coctelería de autor, vinos, 11 canillas con cerveza premium artesanal, y distintas cervezas industriales. Algo a destacar, principalmente para quienes no pueden tomar alcohol, es la carta de tragos que allí se ofrece. Existen opciones con alcohol – como el clásico Rompecorazones (gin, jugo lima, frutos rojos, romero y una gotita de fernet de menta) – pero también sin alcohol, como los Sin Tonic (de frutos rojos, pomelo y romero, naranja y café), que son realmente sabrosos y refrescantes.

Hoy, Vivero Gastronómico se convirtió en un lugar de constantes nuevos descubrimientos. Son tantas las reliquias que existen por observar que la visual del lugar nunca aburrirá a sus clientes. Y mucho menos las opciones gastronómicas, que también resultan novedosas y deslumbran a cada uno de sus comensales.  

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