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La Cuadra, panadería artesanal

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Dirección: Avenida Ramón Anador 3967.
Horarios:
De martes a viernes de 12 a 19 horas y sábado de 11 a 17 horas.
Reservas: No
Teléfono: 092 998 595
Correo: [email protected] / lacuadra_artesanal
Detalles: El precio del pan de masa madre va de los 180 a 250 pesos; el croissant francés clásico cuesta 70 pesos; el pain au chocolat y el croissant relleno de queso 85 pesos; los vigilantes (se venden por peso) cuestan 110 pesos el paquete de 100 gs y trae alrededor de 10 unidades. Realizan envíos los miércoles y sábados con pedido previo.
 

La pasión con la que Viviana Lasso y Pablo Guerequiz preparan los productos de su panadería es dificil de igualar. La Cuadra, así le llamaron a su negocio, comenzó en 2018 en un local de Pando (Canelones), pero el gran éxito repentino los obligó a mudarse a Montevideo e instalar su nuevo emprendimiento en el barrio Buceo. Allí comenzaron a vender únicamente por pedidos, y en octubre o noviembre del año pasado decidieron abrir sus puertas a todo el público que llegara al local.  

Sobre sus productos


Según dicen sus dueños, La Cuadra mezcla tres tipos de panadería: la alemana, la italiana y la francesa. Allí, el aroma a pan logra tentar a cualquier cliente que ingrese al local. Se ofrecen desde panes artesanales con harina orgánica de productores locales, hasta pizzas, focaccias y productos elaborados con hojaldre francés.

Los panes de masa madre, que fermentan en frío durante toda la noche, son uno de los productos estrella de La Cuadra. Ofrecen panes 100% integral, 100% centeno, blancos, otros con mix de semillas y un poco de harina integral, y también baguettes (solo los viernes y sábados).

Todas las recetas de La Cuadra son ideadas por ellos. “Es un gran laboratorio y todo el tiempo estamos probando cosas nuevas”, explicó Pablo. Por eso, no todos los productos salen todos los días. La variedad de sus vidrieras va rotando semana a semana.

En ese sentido, a la lista de panificados se suman nuevos productos preferidos como son las pizzas pre hechas, las focaccias, y todo lo referido al hojaldre francés: croissant clásico, croissant relleno de queso, pain au chocolat, medialunas, y vigilantes, que son el boom de La Cuadra. “Le dimos una vueltita y lo hicimos con hojaldre francés a base de manteca; por eso es la perdición de varios clientes”, agregó. 

La pasión como eje central


Si hay algo que puede notarse al ingresar a La Cuadra es la pasión que Vivi y Pablo tienen al trabajar en su local. Según contaron, ninguno de los dos tienen estudios vinculados a la materia, y fue la pasión y el entusiasmo lo que los motivó a construir esta panadería que ya lleva tres años en el mercado.

La idea, según cuenta Pablo, surgió en un viaje a Lima (Perú) cuando conoció una panadería que lo hizo olvidarse de todo su pasado laboral y centrar sus energías en este sueño que tiempo más tarde se convertiría en realidad. Dejó su anterior trabajo de analista en sistemas y emprendió este nuevo camino junto a su pareja Viviana. 

Al retornar a Uruguay, Pablo comenzó a interesarse en el tema. Buscó lugares dónde profesionalizar sus conocimientos, pero su búsqueda no tuvo mucho éxito. Hasta que finalmente encontró el Centro de Industriales Panaderos del Uruguay (CIPU). Comenzó el curso en el 2017, generó “las bases” y los conocimientos para poder empezar a ponerle vida a su sueño, y un año más tarde dieron inicio a La Cuadra.

“No teníamos el capital económico como para montar la panadería”, recuerda. Por eso, su principal inspiración fue la historia del panadero americano Josey Baker, quien comenzó alquilando una panadería para luego poder crecer y emplazar su negocio en un local propio.

Ellos, según cuentan, hicieron algo similar. En el 2018 lograron alquilar una panadería en Pando y comenzaron a trabajar. Pero eso no duró mucho, ya que a los dos meses, la alta demanda y el éxito del negocio los obligó a tener una casa propia.  

“En un momento dado eran demasiados los clientes acá, entonces empezamos a buscar un lugar para alquilar y encontramos este local que antes era una vieja carnicería”, dice sobre el local en el barrio Buceo, ubicado en Avenida Ramón Anador 3967.

Y desde ese momento, la pareja no ha parado de crear. Al comienzo solo vendían sus productos por pedido y a mayoristas, hasta que a finales del año pasado decidieron abrir sus puertas al público y deleitar a todos sus clientes con sus destacadas creaciones.

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