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Presentación de Bodega y Viñedos Cantera Montes de Oca

 

El Establecimiento Los Teros, empresa madre de Bodega y Viñedos Cantera Montes de Oca, es un emprendimiento de arándanos que comenzó en el año 2006 con el objetivo de dedicarse por completo a la exportación de estos productos. Sin embargo, la realidad mundial cambió el panorama que la empresa tenía por delante y provocó cambios de estrategias que se dieron a nivel local.  

La escasa competitividad internacional, que estaba basada en costos y no en calidad, hizo que la rentabilidad del negocio los llevara a abandonar la exportación y a pensar en nuevas ideas para implementar en Uruguay.

Sus inicios

Los emprendedores nunca dejaron de innovar. En el año 2015, la idea de construir una bodega boutique era tan solo un sueño. Sin embargo, en el 2017 ese sueño logró hacerse realidad y se convirtió en una actividad para desarrollar y disfrutar en familia.  

Luego de analizar y estudiar las oportunidades, fortalezas y debilidades que podrían haber en diversos terrenos de Maldonado, Canelones y Montevideo, los emprendedores decidieron que las tierras donde se llevaría adelante el proyecto serían en la capital de Uruguay y se ubicarían en un predio de 20 hectáreas. 

Allí no solo importó la cercanía que el negocio tendría con su hogar, sino también el vínculo que podría surgir con el turismo que llega año tras año a la capital, la cercanía que tendría con la hotelería del departamento, y además con otros emprendimientos del rubro. 

Hoy, ese negocio está enfocado en la “calidad, la excelencia y maximización de precio de venta”. Allí se producen variedades seleccionadas por la ingeniera Fernanda Montes de Oca, socia directora técnica de los viñedos, y Julio Cantera socio director financiero, que además estuvieron acompañadas por información de mercado y oportunidades que visualizaron en el sector, como el Albariño, un potencial buque insignia de “blanca uruguaya”.

Parte del proceso

Durante la búsqueda de viveros, los emprendedores se encontraron con el ingeniero Fernando Scalabrini, quien les compartió sus conocimientos y los asesoró en todo el proceso de implantación de la viña.

Pero también fue parte fundamental del emprendimiento el ingeniero Néstor Merino, a quien llegaron por recomendación de Scalabrini. Merino no solo se encargó de la lectura de estudios de suelo, sino también de las recomendaciones para el ajuste del PH con dosis de encalado por predio, y de la fertilización primaria del suelo para lograr un perfecto crecimiento de la viña. Ambos asesoramientos se complementaron también con el ingreso al Grupo Crea Ing. Julio Borasani, y la figura del enólogo José Lez.

Un trabajo que comenzó a funcionar

Una vez que el emprendimiento empezó a hacerse realidad, los creadores de esta bodega se plantearon dos objetivos fundamentales: desarrollar y producir vinos de alta gama, que respeten los más altos estándares de calidad. Para ello fue fundamental cuidar los costos de producción y apostar a un negocio rentable, sustentable y sostenible en el tiempo. Pero también llegar a mercados de nicho con alto nivel de exigencia, locales o del exterior que paguen por la excelencia de un producto diferenciado.

Sobre sus variedades

Entre las variedades plantadas destacan clásicos como el Tannat, el Albariño y el Merlot. Pero también otras más novedosas como la Barbera, plantada en homenaje a los inmigrantes italianos del municipio de Pinerolo ubicado al Norte de Italia, que llegaron años atrás y fueron de los primeros en comenzar a utilizarla en zonas como Montevideo Rural y Peñarol Viejo.

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